Porque Ibiza no es el único paraíso gay…

Como bien indica un famoso dicho popular: “Cría fama, y échate a dormir…”, estoy convencido de que justamente eso pasa con nuestra hermana isla de Ibiza. No digo que no goce de todos los placeres de los que hace gala, de los que hablan foráneos y extranjeros, y de los que se hacen eco todos los medios de comunicación, serios o publicitarios; pero está claro que su renombre ha ido más allá, y pareciera como si fuera el paraíso en la tierra para toda la gente pija, desocupada u homosexual del mundo.

Reconozco que yo también caí en ese tópico al principio, y buscando diversión y despiporre sin fin, durante unos años no pensaba en otra cosa que en irme de vacaciones a Ibiza; de hecho, planeaba mis días de asueto siempre buscando acontecimientos u eventos ibicencos, de los que desde luego no se puede decir que escaseen, y junto con mis amigos gays pasábamos días increíbles en Ibiza… aunque ya entonces me di cuenta de que no era tanto como decían, y que pasarlo bien allí tenía algunos condicionantes que no siempre venían bien a cualquiera (y que ahora no viene a cuento indicar). Como fuera, ir de vacaciones allí era lo más para mí, hasta que…

Hasta que un verano se jodieron todos mis planes, y por causas del trabajo no sólo no pude tener días de vacaciones, sino que además tuve que trasladarme unos días a la isla de Fuerteventura. La cosa me molestó sobremanera, porque además imaginaba a mis colegas tan contentos disfrutando de todas las diversiones en la isla balear, mientras que yo me moría de asco en ésta, pensando que era aburrida y que iba a pasar mis días mirando al mar, porque además ni siquiera tenía una gran superficie para perderse durante horas haciendo turismo… ¡Vamos, que se me presentaba un infierno por delante sin que pudiera hacer nada por evitarlo!

Pero la vida nos da lecciones, y también nos demuestra cómo no se puede formar uno una opinión de nada sin tener conocimiento de causa. Para empezar, decir que me enamoré de Fuerteventura en pocos días, de su geografía, de sus gentes, de su forma de vida… y sobre todo cuando descubrí el ambiente gay que se daba en la isla, bien diferente del de Ibiza, menos lleno glamour, fama y escándalo, pero mucho más natural y vacío de estridencias ni exageraciones. Desde entonces, cambié radicalmente de lugar de vacaciones, e incluso ando pensando en mudarme allí definitivamente. ¿Las razones? Sígueme y las descubrirás.