Cómo vivimos la Gala Drag Queen

 

Cuando la época de carnavales termina, en Canarias estamos así como en plan resaca, porque han sido unos días de mucha fiesta, mucha alegría y muchas emociones. El carnaval en Fuerteventura por supuesto no se queda atrás (te invito a que vengas y lo disfrutes, siempre es mucho mejor en vivo que lo que yo te pueda contar), pero la cita obligada es en su primer fin de semana en Gran Canaria, donde se celebra la Gala Drag Queen, la gran fiesta del transformismo que, no se sabe muy bien cómo, se ha convertido en todo un canto a la libertad sexual, integrando a todo el colectivo LGTB en ella.

No tengo queja, la verdad sea dicha, pero siempre me han gustado las cosas claras y el chocolate espeso. En esta Gala no hay homofobia de ninguna clase, cualquier identidad sexual es bienvenida, todas pueden acampar a sus anchas y sentirse respetadas y bien recibidas… pero parece que hemos olvidado en buena medida su verdadero sentido. Este evento no nació como un espectáculo para gays, lesbianas y otras sexualidades distintas, sino como un sitio donde el transformismo daba su propia imagen como respuesta a la realidad social. Por eso, quizá hemos olvidado que transgénero y transexualidad no son la misma cosa, aunque a veces pensemos que sí. Y estaría muy bien marcar algunas diferencias.

Reconozco que, si no fuera gay, seguramente me sentiría atraído por muchas mujeres de cuerpos espectaculares de las que puedo encontrarme en todos los bares y locales de ambiente, sabiendo que en realidad pueden ser travestis, o quizá transexuales. El transgénero y el travestismo viene a ser lo mismo, no tiene que ver con la sexualidad sino con el género; es decir, uno puede ser sexualmente activo como hombre o mujer, pero gustarle ciertas cosas del género opuesto, como puede ser su ropa, su peinado o ciertas maneras y formas de hablar o expresarse. Los hombres y mujeres transgéneros son más fáciles de localizar, aunque a veces también tienen su aquél; pero cuando te enfrentan a transexuales guapas como más de una vez me ha pasado a mí, realmente lo tienes complicado para distinguirlas a simple vista, y necesitas un vistazo más detallado para darte cuenta de que en realidad están ante una persona trans.

Porque la transexualidad sí que es una cuestión de sexo y sexualidad: la persona llega a darse cuenta de que no se siente del sexo que debería según los genitales que le han tocado, y se siente como atrapado en un cuerpo que no le pertenece. Llegar a esta conclusión realmente es un proceso complejo, aunque hay muchas personas que ya lo saben a edad temprana, aunque realmente no sepan cómo expresarlo. Y si la sociedad ya comprende bastante mal a los homosexuales, imagínate cuando se enfrenta a los transexuales, que poseen un cuerpo que quieren cambiar por otro, y una mente que no corresponde con ese cuerpo y que no pueden cambiar. Realmente, es un proceso largo y tortuoso, aunque por suerte ahora hay maneras de acelerarlo y hacerlo más amable, es bueno que los tiempos estén cambiando.

Pero me pierdo de mi tema principal, que es el de la Gala Drag Queen. Para que quede claro, esta es una gala para el transformismo, por eso se celebra durante los carnavales, una época en la que cualquiera puede llegar a ser lo que quiera sin que nadie diga nada: lo mismo un hombre, que una mujer, que un caballo, que una estrella, lo mismo da. Así que por un lado, me parece estupendo que se aproveche para dar un mensaje de tolerancia hacia el mundo LGTB, eso nunca está de más y siempre viene bien. Pero no dejemos de dar el valor que merece y el trabajo que tiene organizar durante todo una año las actuaciones que podemos ver, que nada tiene que ver con temas sexuales y que sólo intentan dar una mirada diferente al mundo que nos rodea.